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miércoles, 26 de julio de 2017

Planificar con Dios las vacaciones

El tiempo de ocio y, especialmente, las vacaciones requieren un plan. En cuanto nos ponemos a planificar fechas, lugares, actividades... ya empezamos, de alguna manera, a gozar de este tiempo de familia, amigos, ocio y descanso. Los hay que dedican un buen tiempo a confeccionar su programa de vacaciones. Hay tanto por hacer... hay tanto que se nos ha quedado por hacer, por falta de tiempo y de fuerzas, durante el curso.

Esos planes incluyen buenos propósitos: este verano aprovecharé para la lectura, para mejorar un idioma, para viajar y conocer otras culturas. Un plan con buenos propósitos va a tener que discernir entre lo que va a escoger e, inevitablemente, lo que tendrá que descartar. Al final, como no da tiempo para todo, lo importante no es tanto lo que voy a hacer sino cómo lo voy a vivir. Hay unas palabras de san Pablo que pueden expresar en clave cristiana muy bien este «vivir» por encima del «hacer». Dice así: «Por tanto, ya comáis, ya bebáis o hagáis cualquier otra cosa, hacedlo todo para gloria de Dios» (1Cor 10,31).

Así pues, hagamos los planes vacacionales, de ocio, de descanso, de viaje, sabiendo que me serán verdaderamente lícitos, que serán realmente los planes de un cristiano, si son compatibles con la gloria de Dios, si no ofenden a Dios. Pero, ¿a Dios por qué le va a ofender mi ocio, mi viaje? A Dios le va a ofender aquello que hagas y pueda ofender a tu hermano: el derroche, el despilfarro, la indiferencia hacia el débil, la falta de respeto, la frivolidad... Puede ser bueno, pues, antes de discernir sobre nuestros planes vacacionales tener en cuenta aquellas palabras de Jesús: «Pero, ¿con quién compararé esta generación? Se parece a los chiquillos que, sentados, en las plazas, se gritan unos a otros diciendo: “Os hemos tocado la flauta, y no habéis bailado, os hemos cantado lamentaciones, y no habéis hecho duelo”» (Mt 11,16-17).

Mientras a muchos de ellos, nuestros hermanos, les es imposible satisfacer el mínimo necesario para vivir dignamente, muchos de nosotros, sus hermanos, nos comportamos como perennes insatisfechos. Nada logra saciar nuestras ansias y, por ello, cada vez requerimos experiencias más sofisticadas y costosas. En cambio, corremos el riesgo de no incluir en nuestro programa estival los planes de Dios.

Quique Fernández
(Publicado en: Catalunya Cristiana 1973 [2017])

lunes, 12 de diciembre de 2016

La esperanza en el Nuevo Testamento

Esperanza”: palabras con las cuales comparte –al menos en parte un mismo contenido: Confianza - Deseo (Anhelo) - Fidelidad - Fe - Paciencia - Presencia del Señor - Promesa -  Expectativa - Seguridad - Amor - Perseverancia­­­- Constancia - Tesón.

“Cada texto tiene su contexto”. Intentaremos exponer alguno de ellos.

En hebreo, esperanza se refiere a las raíces qavah, yahal y batait, que los traductores expresaron en griego (elpizo, elpis, pepoitha, hypomeno) o en latín (spero, spes, confido, sustineo, exspecto...).

La esperanza, enraizada en la fe y en la confianza, puede entonces desplegarse hacia el futuro y activar con su dinamismo toda la vida del creyente.
La esperanza mantiene la paciencia y la fidelidad, cuya expresión mayor, según el NT, es el amor.
                                          
Debemos tener en cuenta la realidad, de nuestra relación con el Señor, mediante un diálogo (Revelación, a iniciativa de Él), que se remonta a Abraham (Alianza y descendencia), al pueblo de Israel (la tierra prometida)… Es decir, participamos en la economía de la salvación, todo un proceso que progresivamente se va concretando en la “historia” del ser humano (desde un origen y hacia un final, en forma lineal).
No existe una ruptura con el AT, al contrario, continua “el camino”, dando paso a unos momentos “determinantes” en la historia de salvación.

AT. LA ESPERANZA DE LAS BENDICIONES Y DONES DE YAHVEH. Si la promesa hecha en los orígenes a la humanidad (Gn 3,15; 9,1-17) atestigua que el Creador no la dejó jamás sin esperanza; con Abraham comienza la historia de la esperanza bíblica. El porvenir garantizado por la promesa de una tierra y una descendencia numerosa (Gn 12,1s). Durante siglos la esperanza de Israel seguirán siendo del mismo orden terrenal: “la tierra que mana leche y miel” (Ex 3,8.17), todas las formas de la prosperidad (Gn 49; Ex 23,27-33; Lev 26,3-13; Dt 28).  Estos bienes terrestres son para Israel "bendiciones” (Gn 39,5; 49,25) y "dones” (Gn 13,15; 24,7; 28,13) el Señor se muestra fiel a la alianza (Ex 23,25; Dt 28,2). La esperanza se funda en una promesa (divina, y por tanto, fiable) que la motiva y legitima.
La alianza y la fidelidad inquebrantable de Dios (=el arca, el templo, la Palabra)

Sólo citaré cuatro momentos cruciales del proceso de expresión de la esperanza:

1. El nacimiento de Jesús (la navidad, próxima celebración). LA ENCARNACIÓN.
2. Los elegidos “los pequeños”, aquellos en los que se centra la esperanza. 
3. El reino de Dios, del Señor, de los cielos.
4. La doctrina de Pablo sobre la esperanza (1 Ts)
   
1. LA ENCARNACIÓN.
La encarnación (“hacerse carne”) Ireneo (202 dC) la encarnación de la Palabra de Dios  sinónimo àadquirir condición humana. Concilios de Nicea (325 dC) y Constantinopla (381 dC), creencia en el único Señor Jesucristo, quien “se encarnó” y se hizo “hombre”.
Jn 1,14: La palabra (logos) se hizo carne (sarx) y acampó entre nosotros.

Jesucristo corporeiza en su persona “la Palabra” que viene del Señor y que ya “al principio” estaba junto a Dios (Jn 1,17: Porque la Ley fue dada por medio de Moisés, pero la gracia y la verdad nos vinieron por medio de Jesucristo). Juan diserta sobre el tema.

Israel, en tiempos de Jesús, esperaba un libertador, un mesías político o social, un rey descendiente de David, que renovase el esplendor de tiempos pasados, un revolucionario (jefe militar) que se enfrentase al yugo del Imperio Romano.

Como descendiente de David según la carne” (Rm 1,3), “nacido de una mujer y nacido bajo la ley” (Gal 4,4).

Jesús da al reino de Dios el primer puesto en su predicación (>conversión). Anuncia la buena nueva del reino (Mt 4,23; 9,35).
El “reino de Dios” escribe Marcos; “reino de los cielos” escribe Mateo (lenguaje rabínico). Las dos expresiones son equivalentes.
Con su venida llega a su fin el dominio del Maligno, del pecado y de la muerte sobre los hombres: “Si yo lanzo los demonios por el Espíritu de Dios, ha llegado, pues, a vosotros el reino de Dios” (Mt 12,28).
Los apóstoles, reciben la misión de proclamar el Evangelio del reino (Mt 10,7). En consecuencia, después de Pentecostés “el reino” es el tema central de la predicación evangélica, incluso en Pablo (Hch 19, 8; 20,25; 28,23.31).
  
2. LOS PEQUEÑOS
Metáfora: “insignificante, sencillo, sin derechos, despreciados de la comunidad” (ej. “el niño”), la expresión evangélica, citado tres veces en el discurso de Mt 18,6.10.14.
“Los pequeños” son el “prójimo” de todo cristiano, aquellos por los cuales Jesús expresa una máxima atención. Necesitan de la ayuda, la colaboración pues por sí mismos es prácticamente imposible su liberación.
Se lo puede “recibir como un niño” (Mc 10,15). El más pequeño en él es mayor que Juan el Bautista (Lc 7,28). Las parábolas (hablan en presente)

Hablar de la esperanza es decir el lugar que ocupa en la vida del creyente  “el pasado, el presente y el futuro”, al que están llamados todos los hombres (1Tim 2,4;”que quiere que todos se salven y lleguen a conocer la verdad”).

Las promesas fueron reveladas poco a poco a su pueblo, que no será una realidad de este mundo, sino “una patria mejor, es decir, celestial” (Hb 11,16): “la vida eterna”, en la que el hombre será “semejante a Dios” (1Jn 2,25; 3,2).

3. EL REINO DE DIOS, DEL SEÑOR, DE LOS CIELOS.
Marcos: “El tiempo se ha cumplido y ya está cerca el reino de Dios” (Mc 1,15)
Mateo, símiles como parábolas del reino de Dios y pone el acento en el carácter futuro: “Venga tu reino” (Mt 6,10; Padrenuestro). Como ocurre con la pesca (13,47) y la cosecha (13,36.43), el reino de Dios llega con la separación de buenos e inútiles (25,31-46) o con la llamada definitiva a la boda (Parábola de las diez muchachas, 25,1-13).
Lucas combate la idea de que se pueda calcular cuándo llegará el reino de Dios (parusía), nadie conoce la hora y que habrá de rendir cuentas.
El término parusía (Griego: “presencia, llegada”), es el acontecimiento esperado al final de la historia de los tiempos: la Segunda venida de Cristo glorificado (1Te 2,19; 3,13; 4,15; 5,23).
En la Biblia, se menciona en diversas ocasiones, salvo en el Evangelio de Marcos.
Este porvenir, llamado parusía (Stg 5,8; 1Te 2,19; 3,13; 4,15; 5,23), "día del Señor, "visita”, "revelación”, parece muy próximo (Stg 5,8; 1Tes 4,13ss; Hb 12, 18ss; 1Pe 4,7) y se muestra cierta extrañeza de que tarde (2Pe 3,8ss). En realidad vendrá “como un ladrón en la noche” (1Tes 5,1ss; 2Pe 3,10; Ap 33,3). Esta incertidumbre exige que se esté en "vela” (1Tes 5,6; 1Pe 5,8) con una "paciencia” inquebrantable en las "pruebas y en sufrimiento” (Stg 5,7ss; 1Tes 1,4s; 1Pe 1,5ss).
Mateo utiliza esta palabra (Mt 24,3.27.37.39). Las cartas pastorales prefieren el término “EPIFANÍA”. Apocalíptica: un nuevo “eón” (una nueva era)

“AHORA –SÍ-, PERO TODAVÍA NO”: El reino, ya presente, no obstante, todavía futuro. La esperanza continúa, orientada únicamente hacia la vida eterna (Mt 18,8s), hacia la venida gloriosa del "Hijo del hombre…recompensará a cada uno conforme a sus hechos” (Mt 16,27; 25,31-46).

Tensión en la esperanza, orientada hacia el futuro, centrada en Jesucristo, en quien se cumplen todas las promesas (2Co 1,20). Jesús mismo se vincula a esta esperanza y la ve cumplida en su actuación como irrupción del reino de Dios (Mc 1,15; Lc 4,21; 11,20). Es el tiempo mesiánico de la salvación (Mt 11,5.13; Lc 16,16).
La nueva alianza es, al mismo tiempo, todavía una alianza de la promesa. En efecto, “la esperanza que ya se ve cumplida no es esperanza” (Rm 8,24)
La esperanza determina la actitud básica de toda ética cristiana, da a la acción cotidiana un objetivo y un valor.
  
4. LA DOCTRINA DE PABLO SOBRE LA ESPERANZA.

Pablo, en 1 Te, exhorta a una joven comunidad cristiana a vivir en la esperanza de la próxima venida de Jesús. La primera carta, el primer documento cristiano que ha llegado a nosotros en su edición final. Veinte años después de hechos pascuales.
LA TRIADA: 1 Te 5,8;”pero nosotros, que somos del día, debemos estar siempre en nuestro sano juicio. Debemos protegernos, como con una coraza, con la fe y el amor; y cubrirnos, como con un casco, con la esperanza de la salvación

1Te 1,3;”…Sin cesar, recordamos ante dios, nuestro Padre, qué activa es vuestra fe, que esforzado vuestro amor y qué firme la esperanza que habéis depositado en nuestro Señor Jesucristo.”

La esperanza de la resurrección: “El regreso del Señor”; 1Te 4,13-18:”Hermanos, no queremos que ignoréis lo que ocurre con los muertos. De este modo no os entristeceréis como los que no tienen esperanza. Así como creemos que Jesús murió y resucitó, así también creemos que Dios resucitará juntamente con Jesús a los que murieron creyendo en él.”

La gloria coronará “la constancia en la práctica del bien” (Rm 2,7).
La libertad humana es frágil (Rm 7,12-25).
¿Puede el cristiano verdaderamente esperar tomar parte en la herencia prometida? (Col 4,24) Puede y debe, como Abraham, “esperar contra toda esperanza”. Por razón de su fe en las promesas (Rm 4,18-25) y de su confianza en la fidelidad de Dios, que garantizará la fidelidad del hombre (1Tes 5,24; 1Cor 1,9).
El cumplimiento de las promesas en Jesucristo (1Co 1,20) tiene un papel fundamental en la reflexión de Pablo. La gloria esperada es una realidad actual (2Co 3,18-4,6), aunque invisible (2Co 4,18; Rm 8,24s). Un bautizado está ya resucitado (Rm 6,1-7; Col 3,1).

Cuando su muerte parece próxima, espera el premio –como un atleta- (Flp 3,14) que coronará su esfuerzo (2Tim 4,6ss). Pero sabe que su recompensa es Cristo mismo (Flp 3,8). Su esperanza es ante todo la de estar con él, “personal” (Flp 1,23; 2Cor 5,8).
La esperanza como actitud del cristiano. (1Tes 2,19; “Pues ¿cuál es nuestra esperanza, nuestra alegría y la razón de que nos sintamos orgullosos? ¡Vosotros mismos lo seréis cuando regrese nuestro Señor Jesucristo!).

1Te 5,8: nosotros, que pertenecemos al día, vivíamos sobriamente, armados con la coraza de la fe y del amor y con el casco protector de la esperanza de la salvación

1Te 5,1-2: En cuanto al momento y las circunstancias, no necesitáis, hermanos, que os escriba. Sabéis perfectamente que el día del Señor vendrá como un ladrón en plena noche
  
En el Apocalipsis. La esperanza del cristiano, triunfar hasta la venida del «universo nuevo», que realizará definitivamente las profecías del AT (Ap 21-22).  Al final del libro promete el esposo: "Mi retorno está próximo” Y la esposa le responde: “¡Ven, Señor nuestro!” (Ap 22,20). Esta llamada reproduce una oración aramea de la Iglesia de los primeros días: Marana tha! (1Co 16,22).

Enrique Grau

domingo, 3 de julio de 2016

Raíces judías del cristianismo (breve aproximación)

Jesús y sus contemporáneos eran judíos

Esta afirmación que hoy nos parece una obviedad no siempre ha sido lugar común entre los cristianos; durante muchos siglos se ha separado la figura de Jesús y el Judaísmo.

Los estudios actuales, sobre todo desde la crítica histórica, nos muestran a un Jesús judío que no reniega ni de su religión ni de sus orígenes.

Os aseguro que mientras duren el cielo y la tierra, ni una letra, ni una coma de la Ley (la Torá) dejará de realizarse. (Mt 5,18).

Sus padres primero y él después cumplirán escrupulosamente las prescripciones de la Torá: circuncisión, presentación en el Templo de los primogénitos, guarda del sábado (shabat), peregrinaciones a Jerusalén, asistencia a la sinagoga, prescripciones alimenticias, etc.

Incluso las discusiones sobre el sábado, en realidad son disputas de cómo se debe interpretar el descanso sabático.

«Si a uno de vosotros se le cae en un hoyo, en día de sábado, la única oveja que tiene, ¿no le echa mano y la saca? Pues, ¡cuánto más vale un hombre que una oveja! Por lo tanto, es lícito hacer bien en día de sábado» (Mt 12,11-12).

Esta afirmación se puede hacer extensiva a la totalidad de seguidores de Jesús y prácticamente a la totalidad de escritores del Nuevo Testamento.


Judaísmo y Cristianismo primitivo

Durante mucho tiempo el Movimiento de Jesús, después conocido como Cristianismo, no es más que una variante, una secta judía.

Ninguno de los primeros seguidores de Jesús tiene conciencia, y menos intención, de cambiar de religión.
(Pablo): «Yo soy judío, nacido en Tarso de Cilicia, pero he sido educado en esta misma ciudad, a los pies de Gamaliel, he sido instruido en el exacto cumplimiento de la ley patria y he estado lleno de celo por la causa de Dios, como lo sois todos vosotros hoy.
Perseguí a muerte este Camino, apresé y encarcelé hombres y mujeres, como puede certificármelo el sumo sacerdote y todo el colegio de ancianos, con cuyas cartas para los hermanos fui a Damasco, con el propósito de conducir a los de allí presos a Jerusalén, para que fueran castigados.
Pero me sucedió que, mientras iba de camino y me acercaba a Damasco, a eso del mediodía, súbitamente me rodeó una gran luz del cielo.
Caí a tierra y oí una voz que me decía: "Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?»
 (Hch 22,3-7).

Circuncidado el octavo día, israelita de raza, de la tribu de Benjamín, hebreo hijo de hebreos; respecto a la ley fariseo (Flp 3,5).

Serán un cúmulo de circunstancias las que conducirán a la separación definitiva entre Cristianismo y Judaísmo:

a)      Por parte del Judaísmo fariseo o rabínico: el rechazo del Movimiento de Jesús como no-judío, sobre finales del s. I o inicios del II. El concilio de Yabne (o Yamnia) será la consumación de esta ruptura:
Se sabe que entre el 85-130 d.C. se introdujo en la duodécima súplica de la plegaria de la Sinagoga, llamada «Las Dieciocho Bendiciones», la fórmula de la maldición contra los herejes (actualmente eliminada):
Que no haya esperanza para los nazrim (nazarenos=cristianos)
que todos los minim (los herejes) caigan en un solo instante
y que sean borrados del libro de la vida
y que no sean inscritos con los justos.
¡Que puedas extirpar y destruir el poder de los soberbios!
¡Sea alabado, YHWH!
y el soberbio sea sometido y derrotado

b)      El Cristianismo, por su parte, cada vez se abrió más al mundo no-judío, de forma que en algunas comunidades, sobre todo paulinas, cada vez más el colectivo gentil es mayoritario. ¿Cómo mantener una identidad judía cuando las comunidades son mayoritariamente o exclusivamente no-judías?


No podemos renunciar a nuestras raíces judías

Las vicisitudes históricas, a las que no es ajena la acción del Espíritu Santo, marcaron la ruptura.

Pero, no podemos renunciar a nuestras raíces:

a)      El Antiguo Testamento lo tenemos en común con el pueblo judío.
Una manifestación siempre actual de aquel vínculo originario (con el pueblo judío) consiste en la aceptación por parte de los cristianos de las Sagradas Escrituras del pueblo judío como Palabra de Dios dirigida también a ellos. La Iglesia, en efecto, ha acogido como inspirados por Dios todos los escritos contenidos tanto en la Biblia hebrea como en la Biblia griega. (Pontificia Comisión Bíblica, El pueblo judío y sus Escrituras sagradas en la Biblia cristiana, n. 2).

b)      Jesús, su familia, los Doce, el grupo de los primeros discípulos y discípulas, el inicial Movimiento de Jesús son judíos.

c)      Los textos del Nuevo Testamento están escritos mayoritariamente por escritores judíos, están repletos de citas continuas de las Escrituras judías, nos hablan de la vida cotidiana en un contexto judío, etc.

d)     Se hace incomprensible el Nuevo Testamento y la Buena Noticia de Jesús sin su trasfondo judío, sin la complementariedad de la Biblia Hebrea, del Antiguo Testamento.

Javier Velasco-Arias

miércoles, 27 de enero de 2016

Jornadas bíblicas en Madrid: «El Pueblo de Dios camina en la historia»


Jornadas Bíblicas en Madrid: 
«El Pueblo de Dios camina en la historia»
del 5 al 7 de febrero, 
en la Parroquia de San Antonio del Retiro. 

Con los siguientes ponentes: 

- Emeterio Chaparro, Lorenzo de Salas, Jesús Chavarria, Pedro Barrado y Maite López del mismo Madrid; 
- Pedro Fraile, Javier Velasco-Arias, Enrique Grau y Quique Fernández desde Barcelona; 
- Pepe Pedregosa desde Sevilla; 
- Juan Molina desde Valladolid y 
- Jan Stefanow desde... cualquier lugar del mundo.

lunes, 8 de junio de 2015

Los caminos de la Animación Bíblica

Os invitamos a participar el sábado 27 de junio, a las 17h,
en el último acto de Celebración del 10º aniversario de la
«Escola d'Animació Bíblica de Barcelona»


jueves, 26 de marzo de 2015

Dios es amor


Crónica de las 3ª Jornadas Bíblicas de Sevilla

Del viernes 20 al domingo 22 de marzo de 2015, se han celebrado en Sevilla las 3ª Jornadas Bíblicas, este año bajo el tema: «Dios es amor». Fueron organizadas por la «Escuela de Animación Bíblica y Comunicación “San Pablo”» (EscAByC “San Pablo”) con la colaboración de la «Escuela de Animación Bíblica de Barcelona». Diversos ponentes y animadores fueron pasando por las distintas sedes en las que se celebraron los Encuentros, en los cuales participaron una media de 40 personas.

Este año, desde la organización se quería dar un mayor relieve a las Jornadas e intentar abrirlas al mayor número de personas posible, por lo que se habilitaron distintas sedes para, precisamente, facilitar la participación.

El viernes 20, los anfitriones fueron el «Grupo Bíblico de la Parroquia de San Sebastián». En el primer encuentro, Miguel Ángel Garzón, profesor de Sagrada Escritura en el CET y el «Instituto Superior de Ciencias Religiosas San Isidoro y San Leandro de Sevilla», nos deleitó con su ponencia «Dios, amor compasivo en la Biblia»; hizo un repaso por la Sagrada Escritura, a partir de distintos textos, sobre todo, del Antiguo Testamento, y nos fue mostrando el amor y la compasión de Dios en el Pentateuco, los Profetas y los otros Escritos. Llegamos a la conclusión de que el amor compasivo de Dios que se nos muestra en el Nuevo Testamento, sobre todo en Lc 15,11-32, hunde sus raíces en la tradición judía. La jornada concluyó con una Lectio Divina, que animaron José Manuel Montesinos y Paqui Alonso, ya asiduos de estas Jornadas y amigos y colaboradores de la EscAByC “San Pablo”. Fue un momento de verdadera emotividad, intimidad y alabanza, dando gracias a Dios por su amor. Entre canto y canto, se leyó la Palabra, concretamente 1Jn 4,7-21, compartimos aquello que el Espíritu Santo estaba inspirando en nuestro corazón y oramos e intercedimos juntos por las necesidades del mundo.
           
El sábado, por la mañana, los encuentros continuaron en la «Parroquia del Santísimo Redentor», y le tocó el turno a los miembros de la «Escuela de Animación Bíblica de Barcelona». Javier Velasco-Arias, profesor de Biblia en el «Instituto Superior de Ciencias Religiosas de Barcelona»; con la profundidad y el buen humor que le caracterizan, nos mostró la doble faceta de «Dios, Padre-Madre», presentándonos diversos textos de la Escritura en los que esto se hace presente. Nos puso en evidencia un Dios, muchas veces desconocido para los cristianos, que es ternura, comprensión, conmovedor, entrañable... A continuación, Quique Fernández, coordinador de la «Escuela de Animación Bíblica de Barcelona», con su simpatía y buen hacer, nos invitó a despojarnos de algunas de la imágenes deformadas que tenemos de Dios (el dios comodín, el dios lotería, el dios apagafuegos, el dios de la velas...) y acoger las imágenes auténticas de Dios, que nos son sino las imágenes que Jesucristo nos muestra en los evangelios: Dios Padre amoroso que tiene compasión de su hijos.

Por la tarde, le tocó el turno a la Parroquia de Los Remedios; allí se celebró una mesa redonda cuyo título era: «Comunicar a Dios». En ella participaron: Francisco Ortíz, Canónigo Arcediano de la Catedral y Párroco de Los Remedios, Manuel Sánchez, Delegado de Catequesis de la Archidiócesis y Javier Velasco-Arias. Cada uno de ellos, desde su perspectiva particular, la pastoral, la catequesis y la animación bíblica, nos presentaron diversas maneras de comunicar a Dios. El broche de oro del día y yo diría de las Jornadas lo puso Jesús Cabello con su banda, en un espectacular concierto en el que se metió en el bolsillo a todos los asistentes, mayores y jóvenes, hombres y mujeres, revelándonos al Dios de la vida.

Las Jornadas concluyeron el domingo, en la Sede de la EscAByC “San Pablo”, en la Comunidad de los Paulinos de la capital hispalense, allí acogieron a los asistentes, los Grupos Bíblicos «Beato Santiago Alberiorne» y «San Pablo». Comenzó Jaime Olóndriz, con una excelente exposición sobre el perdón de Dios, subrayando fuertemente la importancia que tiene el que seamos conscientes de que Dios perdona siempre y que su amor es incondicional. Por una pequeña indisposición de Pepe Pedregosa, Coordinador de la «Escuela de Animación Bíblica y Comunicación “San Pablo”», cerró las Jornadas Quique Fernández, enviando a los asistentes a proclamar la Buena Noticia de Jesucristo y difundir el amor de Dios a todos los confines del mundo.

Han sido unos días verdaderamente intensos en los que ha reinado la fraternidad y el interés por conocer más y mejor la Sagrada Escritura. Esperamos que estas Jornadas se sigan celebrando, sobre todo para que el amor a la Biblia se extienda a todos los cristianos.
           
La «Escuela de Animación Biblica y Comunicación “San Pablo”» de Sevilla se ofrece para acompañarte impartiendo: retiros, ejercicios espirituales, espacios de silencio y oración; talleres de Biblia y Lectio Divina; Crecimiento Espiritual; acompañamiento; sesiones de Coaching; talleres de Liderazgo e Inteligencia Emocional; talleres de Comunicación.

Los grupos bíblicos de la Escuela se reúnen para orar: «Grupo Beato Alberione», lunes 18:00 hs.; «Grupo San Sebastián», martes 19:00 hs.; «Grupo San Pablo», miércoles 17:30 hs.

Más información: bibliaycomunicacion@gmail.com

José Ignacio Pedregosa

lunes, 23 de marzo de 2015

La «Trinidad» en la Biblia

Pretender hallar en el Antiguo Testamento, algo similar a la definición de la «Santísima Trinidad», tal como es precisada en los Concilios de Nicea (a. 325) y Constantinopla (a. 381), es una tarea imposible, inútil. Hemos de esperar al Nuevo Testamento para encontrar una aproximación tímida a esta proposición; aunque podemos tantear algunas expresiones veterotestamentarias que servirán de fundamento para desarrollos posteriores.

·         Rastreando en el Antiguo Testamento

El credo israelita, la oración del Shema, proclama la unicidad de Dios: «Escucha, Israel, el Señor, nuestro Dios, es solo uno» (Deuteronomio 6,4). Es inimaginable para un creyente judío el pensar en Dios de forma plural.

Aunque, posteriormente, el Nuevo Testamento no partirá de cero para poder llegar a hablar del Espíritu Santo o de Jesucristo el Señor.

Con frecuencia nos encontramos con textos que hablan de la Ruaj Elohim  (el «Espíritu de Dios»: Génesis 41,38: Éxodo 31,3; Números 24,2; etc.); o Ruaj Yhwh («Espíritu del Señor»: Jueces 3,10; 1Samuel 10,6; Isaías 11,2; etc.). Aunque en la mayoría de ocasiones este Espíritu tiene forma personal, nunca se puede entender, en la Biblia Hebrea, como una realidad distinta del Dios indivisible. Pero el lenguaje, la expresión, el concepto, cuando lo encontremos en el Nuevo Testamento, no es nuevo. Sólo hará falta desarrollarlo.

Desde otra perspectiva, habitualmente, sobre todo a partir del período post-exílico, el nombre de Dios, Yhwh, es sustituido por la expresión Adonay («Señor»), en la lectura pública de las Escrituras y, también posteriormente, en las traducciones, comenzando por la LXX (primera traducción del texto hebreo al griego, s. III-I a.C.) es cambiado por Kyrios («Señor»). Esta denominación de Dios como el Señor daré mucho juego, posteriormente, en los diferentes autores del Nuevo Testamento.

Mención aparte es la Sabiduría, como atributo de Dios y de la que todo ser humano está llamado a participar. En diversas ocasiones la Sabiduría es vista de una forma personalizada, de una manera especial en los textos sapienciales más tardíos. Algunas de las afirmaciones que posteriormente encontraremos aplicados a Jesucristo, antes se utilizaron, en el Antiguo Testamento, para describir a la Sabiduría: «Antes que todas las cosas fue creada la Sabiduría, y la inteligencia prudente existe desde la eternidad» (Sirácida 1,4); «la Sabiduría abrió la boca de los mudos, e hizo elocuentes las lenguas de los niños de pecho» (Sabiduría 10,21); etc.

·         La «Trinidad» en el Nuevo Testamento

Aunque será en el Nuevo Testamento donde hallaremos los fundamentos para una posterior teología sobre la Trinidad.

La mención del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo no es extraña a los textos neotestamentarios. El final del evangelio de Mateo es uno de los casos más claros, en una formula bautismal: «Id, pues, y haced discípulos a todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo» (Mateo 28,19). Un texto similar, encontramos en el tercer evangelio, en la escena de la Anunciación, con referencias al Espíritu Santo, al Altísimo y al Hijo de Dios: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te envolverá en su sombra; por eso, el que nacerá será santo, será llamado Hijo de Dios» (Lucas 1,35).

Será en el epistolario paulino donde descubriremos habituales menciones trinitarias: «Existen carismas diversos, pero un mismo Espíritu; existen ministerios diversos, pero un mismo Señor; existen actividades diversas, pero un mismo Dios que ejecuta todo en todos»  (1Corintios 12,4-6). Pablo, como buen judío fariseo, no renunciará nunca a su fe en un solo Dios, pero será capaz de utilizar el lenguaje presente en las Escrituras para hablar de la realidad comunitaria que existe en el Dios Uno. Las expresiones Dios (o Padre); Señor (o Hijo); y Espíritu formarán parte de su lenguaje epistolar para hablar de la realidad de Dios y pondrán los cimientos para un desarrollo posterior de la teología de la «Santísima Trinidad». Incluso en el texto más antiguo del Nuevo Testamento, la primera carta a los Tesalonicenses, escrita alredor del año 50 de nuestra era, ya utilizará esta forma de expresarse, donde aparecen Dios Padre, el Señor Jesucristo y el Espíritu Santo:

Pablo, Silvano y Timoteo a la Iglesia de Dios Padre y del Señor Jesucristo en Tesalónica: Gracia y paz a vosotros. Damos siempre gracias a Dios por todos vosotros, mencionándoos en nuestras súplicas, recordando vuestra fe activa, vuestro amor solícito y vuestra esperanza perseverante en nuestro Señor Jesucristo ante Dios nuestro Padre.
Nos consta, hermanos queridos de Dios, que habéis sido escogidos; porque, cuando os anunciamos la Buena Noticia, no fue sólo con palabras, sino con la eficacia del Espíritu Santo y con fruto abundante (1Tesalonicenses 1,1-5).

En el evangelio joánico también encontraremos menciones «trinitarias», donde el Padre, el Espíritu Santo o Paráclito y el Hijo son tres realidades diferentes:

El Paráclito, el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi nombre, él os lo enseñará todo, y os recordará cuanto os he dicho yo" (Juan 14,26).

Cuando venga el Paráclito que yo os enviaré de junto al Padre, el Espíritu de la verdad que proviene del Padre, él dará testimonio de mí (Juan 15,26).

 Y es en este evangelio, junto con el resto de escritos joánicos, donde encontramos la más alta cristología, donde Jesucristo es presentado como el Logos (la Palabra de Dios, con unas características que nos recuerdan la Sabiduría del Antiguo Testamento, pero más): «Al principio ya existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios» (Juan 1,1); el Hijo único de Dios: «nosotros contemplamos su gloria, gloria como de Hijo único del Padre» (1,14); «nosotros, en efecto, tenemos comunión con el Padre y con su Hijo Jesucristo» (1Juan 1,3). En donde es reconocido por sus discípulos como Dios: «Tomás le respondió: "¡Señor mío y Dios mío!» (20,28). Todo ello, sin menoscabo de su humanidad.

Los textos se podrían multiplicar, pero con los presentados, pienso que son suficientes para constatar cómo, a pesar de las dificultades teológicas y de lenguaje, los escritores del Nuevo Testamento pusieron los cimientos para una teología posterior sobre la Trinidad divina.

Javier Velasco-Arias

martes, 10 de febrero de 2015

Mesa redonda ecuménica

Quique Fernández, Narcís de Batlle, Aurel Bunda y Javier Velasco-Arias
El sábado 24 de enero confluían varios motivos para encontrarnos en la Librería Paulinas. Por un lado, cada año celebramos la Conversión de San Pablo, patrón que tenemos en común la Familia Paulina y la Escuela de Animación Bíblica. Por otro, era el primero de los actos del Centenario de las Hijas de San Pablo. Y además, nos encontrábamos en la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos.
Así pues, este año, con todos esos ingredientes, nos propusimos orar y dialogar por la unidad de los cristianos. Convocamos una Mesa Redonda sobre Ecumenismo que contó con la participación de un ortodoxo, un protestante y un católico.
De entrada, el moderador, Quique Fernández, coordinador de la Escuela de Animación Bíblica de Barcelona, lanzó un sugerente y provocador mensaje: La unidad fue posible los primeros mil años, ergo es algo posible. Por lo tanto, la unidad no es un imposible.
La primera intervención fue de parte de Aurel Bunda, responsable de las 22 parroquias de la Iglesia Ortodoxa Rumana en Catalunya y Aragón.
De entrada nos hizo ver que el pasado es importante porque tenemos el tesoro de 2000 años de cristianismo con Apóstoles, Padres de la Iglesia, mártires y pensadores.
Y aseguró que el ecumenismo de hoy debe fundamentarse especialmente en los mártires.
Se preguntó ¿cómo fue posible la unidad de la Iglesia en los primeros mil años? Fue en el espacio común de la liturgia, de la vida de las comunidades, de la oración.
Y una magnífica idea conclusiva: Dios tiene su tiempo, en el que la gracia del Espíritu Santo va trabajando sin dejarnos en ningún momento
A continuación, en segundo lugar, intervino Narcís de Batlle, pastor de la Iglesia Evangélica en Reus.
Presentó las grandes diferencias que a día de hoy persisten en el mundo protestante respecto del ecumenismo.
Los que se plantean positivamente el ecumenismo son todavía una minoría que poco a poco va creciendo. Y -argumentó- que tanto él como su comunidad siempre han hecho una apuesta por un ecumenismo constructivo.
Y nos lanzó un hecho presente de esperanza en el futuro: el papa Francisco está promoviendo una primavera ecuménica
Y en tercer lugar intervino Javier Velasco-Arias, laico católico, profesor de Biblia.
Partió de la lectura del encuentro de Jesús con la Samaritana, texto se que proponía en la Semana de este año.
Nos dijo Javier que ese fragmento presenta que Jesús quiere necesitar del otro y, por ello, descubrimos que el otro siempre puede darme algo.
Y acudiendo a la historia reflexionó que de la Reforma de Lutero (y las conocidas consecuencias de triste separación) todos fuimos responsables.
A continuación respondieron preguntas del moderador. Entre otras, sobre el impulso del papa Francisco o sobre la resistencia que se encuentra en las comunidades. Y también se respondió a preguntas de los asistentes.
Para acabar el tiempo dedicado al diálogo ecuménico, Quique Fernández presentó tres libros de la editorial Paulinas sobre Ecumenismo:
Iniciación al Ecumenismo y al Diálogo Interreligioso” de Manuel González Muñana. Un libro sencillo, básico, iniciador y clarificador. Va acompañado de una verdadera joya: un cuadro de las convergencias y divergencias entre las diferentes confesiones cristianas.
El abrazo de Jerusalén” de Valeria Martano, con introducción de Andrea Riccardil. La portada del libro es muy elocuente: el abrazo, hace 50 años, entre Pablo VI y Athenagoras y el abrazo, ahora, cincuenta años después, entre el Papa Francisco y el Patriarca Bartolomé.
Hacia una gratuidad fecunda”, de Minke de Vries, con prólogo de Enzo Bianchi, que relata la experiencia de ecumenismo real.
Tras ello, oramos brevemente por la Unidad de los Crsitianos y compartimos un pica-pica fraterno.
Quisiéramos acabar con dos detalles:
1º Decía uno de los asistentes que oyendo a los tres ponentes nadie diría que fueran de confesiones cristianas “separadas”.
2º El Padre Aurel dijo que incluso por encima de lo importante que es lo que la jerarquía proponga y haga, lo verdaderamente decisorio y definitivo para el ecumenismo será la oración del pueblo fiel.
Insistiremos desde Escuela de Annimación Bíblica en el Ecumenismo y nos atreveremos pronto con el Dialogo Interreligioso. Nos sentimos interpelados por la Palabra de Dios, por nuestro Concilio Vaticano II y por el papa Francisco.
Quique Fernández y Jaime Olóndriz

miércoles, 17 de diciembre de 2014

Encuentro bíblico de Adviento: «Si no os hacéis como niños» (Mt 18,3)

Este sábado 20 de diciembre, 
de 10 a 14 h., 
en la Parròquia Mare de Déu de la Medalla Miraculosa (Consell de Cent 110, Barcelona). Organizado por la «Escola d'Animació Bíblica de Barcelona» 

ENCUENTRO BÍBLICO DE ADVIENTO: "Si no os hacéis como niños" (Mt 18,3) 
Programa:
-en la capilla del Santísimo 
10 h. Lectio Divina (Lectura orante de la Palabra)
11 h. Eucaristía, 

-en la sala Jerusalem
12 h. Charla "Si no os hacéis como niños"
(Javier Velasco Arias)
13 h Charla "Dios se hace niño" (Rosa M. Jané)